On Working Enough

[Spanish translation]

One of the difficulties when working for yourself is knowing when is “enough”.

Over the first few weeks of the year I’ve had the pleasure of rehearsing, performing and recording music with great people. Then last week I suddenly spent a couple of days being very busy in a non-musical way. A lot of incremental progress happened on various projects that I needed to move forward, yet I didn’t immediately have much to show for it. Did I do enough? Was this a good work day? Was I lazy? I don’t know, because I don’t know anyone who’s doing a similar mix of activities – that’s almost by definition a part of being an artist: creating unique work happens by developing unique processes and then following where they lead. And that sometimes makes it hard to stop even though I’m exhausted. There’s always another small task I could get done so I’ll have a cleaner slate the next day, always another email to get back to, another file to prepare.

On the few occasions when I’ve had part-time work in corporate contexts it was easier to get a feel of how you were doing because you saw how others were advancing, when they were taking breaks, how they would feel about the quality and quantity of work they got done – even though a lot of that may have been just busywork. Fixed working hours obviously help, too: baring any emergencies, you left when time was over, not when a project was done.

Over the past few years I think I’ve become better at working solo, but I’m still learning to be kind with myself, and to not long for comparison or outside confirmation that much. As long as I make sure I’m working on the important stuff and not just the urgent (and that’s a ratio I’m aiming to improve), any amount of progress is worth being happy about.


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One thought on “On Working Enough”

  1. Sobre Trabajar lo Suficiente

    Una de las dificultades, cuando trabajas para tí mismo, es saber cuándo es “suficiente”

    Durante las primeras semanas del año tuve el placer de ensayar, presentarme y grabar música con excelentes personas. La semana pasada pasé un par de días muy ocupado en una forma no-musical. Mucho progreso gradual ocurrió en varios proyectos que necesitaba hacer avanzar, sin embargo no tenía mucho que mostrar para ello de inmediato. ¿Hice los suficiente? ¿Fue este un buen día de trabajo? ¿Fui perezoso? No lo sé, porque no conozco a nadie que esté realizando una mezcla similar de actividades – eso es casi, por definición, una parte de ser un artista: la creación de un trabajo único ocurre al desarrollar procesos únicos y entonces continuar hacia donde llevan. Y eso en ocasiones hace difícil detenerse, incluso aunque esté exhausto. Siempre hay otra tarea pequeña que pueda terminar para tener un comienzo más limpio el siguiente día, siempre algún otro correo electrónico al cual regresar, otro archivo que preparar.

    En las escasas ocasiones en que he tenido trabajos de medio tiempo en contextos corporativos, era más fácil tener un sentido de cómo lo estabas haciendo porque veías como los otros iban avanzando, cuándo tomaban descansos, como se sentían sobre la calidad o cantidad de trabajo que completaban – incluso aunque mucho de eso haya sido solo estar trabajo intrínseco. Obviamente las horas de trabajo fijas también ayudaban, sobrellevando cualquier emergencia, te ibas cuando terminaba el tiempo, no cuando el proyecto estuviese completo.

    En los últimos años me he vuelto mejor en trabajar solo, pero aún sigo aprendiendo a ser amable conmigo mismo, y a no anhelar tanto la comparación o confirmación externa. Siempre que yo esté seguro de que estoy trabajando en las cosas importantes y no solo en las urgentes (y ese es una proporción que aspiro a mejorar), cualquier cantidad de progreso es algo por lo que vale la pena sentirse feliz.

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